20 años de la muerte de Juan Pablo II: Así fue dar 30 vueltas al mundo volando con el papa

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02/04/2025
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Juan Pablo II dio más de 30 vueltas a la tierra con sus viajes apostólicos. Y batió récords: 104 visitas fuera de Italia en casi 27 años, superando a cualquier jefe de Estado de su tiempo. El papa polaco llegó a recorrer 1.300.000 kilómetros.

Viajar con él era casi un deporte de riesgo por la gran exigencia de su agenda. Por no hablar de la gestión de la logística, a veces, con cambios de planes a última hora. Sucedió, por ejemplo, en una de sus muchas visitas a países de África.

ANTONIO PELAYO
Corresponsal de Antena 3 (España)

Íbamos en la comitiva detrás de él, de repente se para y vemos que entra en una cabaña, pero en una cabaña, cabaña, donde había una familia, que nadie sabía quién era esa familia y, de repente, se paró, entró en la cabaña, cogió a los niños, los besó, a la madre… Soltó una limosna importante. Osea, que a él le gustaba improvisar, dejarse llevar por el ánimo de lo que su corazón le pedía.

Pero lo que se preguntarán es cómo se organiza un viaje papal, en este caso, los de Juan Pablo II. La preparación llevaba meses y mucho tanteo del terreno, empezando por la diplomacia, que no era nada fácil.

Fue el caso de México, en 1979. Al papa le aconsejaron que no viajase. La situación con los católicos era delicada. No se podían celebrar misas públicas ni los sacerdotes podían vestir con sotana.

El papa escribió al presidente del momento para que le diese permiso, y este accedió, aunque sin dar mucha importancia a la presencia del pontífice.

VALENTINA ALAZRAKI
Corresponsal de Televisa (México)

El papa, bueno, finalmente llega a México, y claro, era el único con sotana, como él luego dijo, y aparte el presidente de la República lo recibió bajándose de un helicóptero, como si bajara de casualidad en ese momento en el hangar en el que había bajado el papa, que no era el presidencial, era de obras públicas, y solo le tendió la mano y le dijo: “Bienvenido, señor. Lo dejo en manos de su pueblo”. Y desapareció. Entonces, claro, Juan Pablo II miró alrededor y dijo: “A lo mejor mis colaboradores tenían algo de razón”.

Y si por algo se conocen los viajes papales, es por las conferencias de prensa. Es el momento perfecto para un cara a cara del periodista con el papa. Y se inauguraron con Juan Pablo II, pero de una forma muy espontánea.

ANTONIO PELAYO
Corresponsal de Antena 3 (España)

Siempre venía a saludar. Al principio, no había una conferencia de prensa, pero como en esos saludos cada uno le hacíamos una pregunta, a veces una pregunta de tipo más personal o más político, o más teológico, bueno, pues acababa siendo una conferencia de prensa a trozos.

Pero todo comenzó con Valentina Alazraki. Fue la primera en entrevistar a este papa. Lo hizo, además, de una manera un tanto inusual horas antes de la visita del papa a México.

VALENTINA ALAZRAKI
Corresponsal de Televisa (México)

En las vísperas del viaje, me habían pedido que entrevistara al papa y yo le dije a mi jefe: “Los papas no dan entrevistas”. Y él nada más me dijo: “Mira, luego me cuentas cómo resolviste tu problema”. Y me colgó. Entonces, yo tuve que inventar algo, que fue esconderme con un sombrero, el típico sombrero de charro.
Él llegó y yo de alguna manera salí del escondite con este sombrero, el micrófono y el papa dio sus primeras palabras hacia México, incluso una bendición.

Y ya en el avión, lo hizo de nuevo. En ese vuelo, la mexicana era la única mujer periodista que acompañaba al papa. Tenía solo 22 años.

-¿Cuál es su mayor ilusión al ir a México?
¿Mi mayor ilusión?
….
Yo diría que es… Es Guadalupe.

Y lo que no todos saben es que el papa no tiene avión privado. En el vuelo de ida a sus destinos, viaja con una compañía italiana y, de regreso, con una local.

Maurizio trabajó en Alitalia, la empresa que antes se encargaba de los vuelos papales. Llegó a acompañar a Juan Pablo II en más de 60 viajes.

ARCHIVO, 2020
MAURIZIO DICKMANN
Extrabajador de Alitalia

Muchas veces hacíamos un viaje intercontinental que duraba 12, 13 horas. Llegábamos allí y luego no terminaba porque teníamos que hacer otras cosas, por lo que nos íbamos a la cama después de 20 horas de trabajo… Pero no nos sentíamos cansados porque el carisma de ese hombre, su implicación emocional su fuerza espiritual… la sentías dentro.

Así era volar con el Juan Pablo II; el hombre que no dejó casi un trozo de tierra por recorrer. Desde los países más grandes a los más pequeños; con más católicos, con menos; en dictaduras, democracias y en mitad de la pobreza.

CA

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