Los 34 nuevos reclutas de la Guardia Suiza entraron así en el conocido como 'Cortile de San Dámaso', dando comienzo a la ceremonia del tradicional juramento.
Con la mano izquierda sobre la bandera del cuerpo militar y tres dedos alzados, que simbolizan la Santísima Trinidad, uno a uno fue jurando servir con lealtad al papa Francisco y a sus sucesores, asegurando que, si fuese necesario, los protegerían con su propia vida.
Así es la fórmula de juramento que lee el capellán...
Juro servir fiel, leal y honorablemente al Sumo pontífice Francisco y a sus legítimos sucesores, de dedicarme a ellos con todas mis fuerzas, sacrificando, si es necesario, mi vida para defenderlos.
Y esta la respuesta de cada nuevo guardia suizo...
Yo, alabardero Scafetta, juro que observaré fielmente, lealmente y con honradez todo lo que en este momento ha sido leído. Que Dios y nuestros santos patrones me ayuden.
Esa defensa fue la que desempeñó el ejército más pequeño del mundo para proteger al papa Clemente VII contra el ejército alemán de Carlos V. De hecho, por eso se celebra cada 6 de mayo, para conmemorar aquel aniversario del Saqueo de Roma.
CA