En el primer discurso de Francisco en Kazajistán no faltaron referencias a la guerra en Ucrania. Dijo que el mundo debía recuperar el “espíritu de Helsinki”, el pacto firmado en 1975 entre las potencias occidentales y la Unión Soviética donde se declaraba la inviolabilidad de las fronteras europeas.
FRANCISCO
Necesitamos líderes que, a nivel internacional, permitan a los pueblos una mayor comprensión y diálogo, y que generen un nuevo “espíritu de Helsinki”, la voluntad de reforzar el multilateralismo, de construir un mundo más estable y pacífico pensando en las nuevas generaciones.
El Papa aprovechó un proverbio local kazajo para recordar que un mundo globalizado está obligado a permanecer unido.
FRANCISCO
La fuente del éxito es la unidad, dice un hermoso refrán local.
El discurso de Francisco fue completo. Denunció las injusticias que provoca una desigual distribución de las riquezas. Criticó extremismos y populismos. Con respecto a Kazajistán, alabó su compromiso por usar menos carbón y proteger el medio ambiente y también valoró su capacidad de respetar a las distintas religiones. Prueba de ello sería el hecho de que el congreso interreligioso se organice allí.
Estas fueron las primeras palabras de Francisco en Kazajistán. Habló ante las autoridades políticas del país y se trata del discurso más político del viaje.
El Papa habló sentado, como hizo en su viaje a Canadá a causa de los problemas de rodilla.
JRB