En el vídeo de junio, Francisco recuerda la belleza del matrimonio. Se pregunta si “es cierto que los jóvenes no quieren casarse, especialmente en estos tiempos tan duros”.
Reconoce que el matrimonio es un viaje comprometido, a veces difícil y complicado, pero vale la pena animarse. Recuerda que en este viaje de toda la vida la pareja no está sola, está Jesús.
Dice que el matrimonio no es solo un acto 'social'; es una vocación, que requiere una decisión y preparación para que “hagamos nuestro el amor que es el sueño de Dios”.
Por eso pide rezar por los jóvenes que se preparan para el matrimonio: para que crezcan en el amor con generosidad, fidelidad y paciencia. “Porque para amar hace falta mucha paciencia. Pero vale la pena”, dice.
Daniel Díaz Vizzi