Uno de los protagonistas de la cumbre contra los abusos es el cardenal Sean O'Malley. Puso orden en Boston tras el caso “Spotlight” y preside la Comisión vaticana para la protección de menores.
Dice que la tarea más urgente de la Iglesia es afrontar la crisis de los abusos, proteger a los niños, y ayudar a las víctimas.
CARD. SEAN O'MALLEY
Presidente, Comisión vaticana para la protección de menores
“Juan Pablo II dio un principio muy claro: no hay espacio en el ministerio para alguien que hace daño a un niño, y esa línea no puede cruzarse”.
Piensa que cuando un obispo se dé cuenta de que un sacerdote podría haber cometido abusos, además de poner en marcha las medidas canónicas, está obligado a avisar a la policía.
CARD. SEAN O'MALLEY
Presidente, Comisión vaticana para la protección de menores
“Creemos que existe la obligación moral de compartir esta información con las autoridades civiles por la seguridad de los niños. Pienso que la terrible crisis que hemos experimentado en EE.UU se debe precisamente a que durante mucho tiempo estos crímenes no fueron denunciados. Por eso creo que informar (a las autoridades) es una parte del camino que debemos recorrer para proteger a los niños”.
Una de las cuestiones que están buscando en la cumbre es diseñar un mecanismo para denunciar a los obispos que no cumplan las normas de protección de menores y atención de víctimas.
CARD. SEAN O'MALLEY
Presidente, Comisión vaticana para la protección de menores
“Una de las cuestiones es abordar la responsabilidad episcopal de una manera que implique a los laicos y que devuelva la confianza a nuestro pueblo, que enseñe a la gente cómo denunciar las negligencias o los errores de obispos. Eso despejará el camino para resolver los problemas”.
La clave, en opinión del cardenal O'Malley es la transparencia. También respecto al secreto pontificio, pues a veces las condenas no se dan a conocer al público y pierden su carácter ejemplar.