Ante un grupo de profesionales sanitarios de Italia, el Papa Francisco denunció que los cuidados médicos no siempre llegan de forma adecuada a quienes más los necesitan. Explicó que la dignidad del enfermo tiene que estar en el centro de los cuidados y no el rendimiento económico de los sistemas sanitarios.
FRANCISCO
'Cuando no se pone en el centro a la persona enferma y no se tiene en cuenta su dignidad, se generan actitudes que pueden llevar a especular con la desgracia de los demás. La creciente pobreza sanitaria entre los segmentos más pobres de la población debido a la dificultad para acceder a los tratamientos, no debe dejar a nadie indiferente y se deben multiplicar los esfuerzos de todos para que los derechos de los más pobres sean tutelados'.
Dijo que la cultura del descarte se manifiesta cuando los más pobres no pueden acceder a la sanidad. Por eso, pidió que se optimicen todos los recursos pero de forma ética y solidaria para no penalizar a los más frágiles, como los ancianos o las personas con enfermedades muy graves.
También invitó a que en ningún caso se vea comprometida la dignidad de la persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural.
Pero Francisco no habló solo de las sombras. El Papa también reconoció la labor de los trabajadores sanitarios, un trabajo que calificó como un gran honor y una gran responsabilidad porque 'con sus manos tocan la carne de Cristo que sufre'
Y por último, deseó un compromiso para destinar más fondos a la investigación de las enfermedades raras para las 'no siempre se les presta una adecuada atención'